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domingo, 24 de abril de 2011

Nunca te avergüences de algo que te hizo feliz.

Los niños conforme van creciendo van dejando sus juguetes, el triciclo, el balón para jugar al 1-x-2, la Barbie con su Ken junto a su casa con su garaje para el coche, los libro de princesas, las películas de Disney, los juegos para la DS, la Game Boy, póster de tu muñeca preferida, los dibujos animados, las pinturas de su madre, los tacones de su hermana mayor, los bolsos de su abuela, las gafas de sol de su prima.. Todo eso lo cambias cuando te vas haciendo un poquito más mayor, adolescente, por una moto, un balón de playa para ir con tus amigas, libros de Federico Moccia, películas de amor, el ordenador, el Tuenti, el póster de Mario Casas, tu serie favorita, las pinturas que te compras con la paga, unos cuantos pares de taconazos, bolsos de todas las marcas, toda clase de gafas de sol... Y todo lo de cuando eras una niña pasa a la historia, solo te quedan de recuerdo en las fotos porque lo tiraste o lo regalaste.. porque claro... ¿ qué pensarían si tengo muñecas en mi habitación ? ¿ Y si tengo el póster ese de la muñeca ? ¿ O los libros de princesas ? ¿ O para colmo.. la casa de la Barbie con el Ken en su descapotable en la finca con el caballo ?
¿Te digo que pensarían? Supongo que nada, pero si lo piensan da igual, porque todos hemos sido niños con todos esos juguetes e ilusiones y si unos se avergüenzan ¡que les den! Pero tu no te avergüences nunca de algo que te hizo FELIZ.

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