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miércoles, 16 de febrero de 2011

Perjudicial para la salud.

-Fase 1: El mono.
Pasarte la noche en vela y la mañana esperando a que aparezca, lo quieres, lo deseas, lo necesitas. Aunque simplemente sea una mirada o una sonrisa.

-Fase 2: Esnifar/Inyectar...
Y por fin, llega el ansiado momento. Te ha costado casi tanto como conseguir un poco de Heroína Persa (Que ya todos sabemos que es más fuerte que la normal!) y ahora disfrutas el momento, te relajas, habláis y sientes como todo vuelve a ir bien, las cosas son como deberían ser y te metes en un mundo de fantasía.

-Fase 3: El subidón.
Justo después de hablarle, verle, mirarle, sonreírle... Viene la mejor fase de todas. Tienes una sonrisa de gilipollas en tu cara, piensas que lo que te pasa es lo mejor del mundo y que nada ni nadie podrían igualar o mejorar esa sensación es, simplemente, como estar en el cielo.


-Fase 4: El bajón.
Pasan las horas y empiezas a sentir como esa sensación de bienestar que invadía tu cuerpo va desapareciendo poco a poco y te ves devastada por la dura y fría realidad que te golpea con fuerza y te hace desear no volverlo a hacer nunca. Te sientes mal, enfermo y solo quieres gritar y dormir... Esta fase termina por conducirte de nuevo a la Fase 1, que se ha convertido en una necesidad y el ciclo se convierte en algo imposible de parar así que... ¿Por qué hacerlo?
Quizá porque, como las drogas, también esto es perjudicial para la salud...

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